Verdades y mentiras sobre Bilbao

Una visita guiada descubre historias curiosas sobre la villa, leyendas, crónicas y asesinatos.

Demos una vuelta por el Bilbao legendario, ése plagado de historias, reconocibles o no. Dejemos que otros nos hablen de su pasado, de mentiras y verdades. La cita con la historia resulta ineludible si amas las anécdotas o te sorprenden los juegos de fechas. Los de aquí aprenderán más de quiénes son. Los de fuera conseguirán entendernos mejor. La excursión parte de la Plaza Circular, donde el fundador Don Diego López de Haro vigila la buena marcha de la población. Allí surge la primera leyenda de muchas, la de Jaun Zuria (El Señor Blanco), uno de los cinco primeros señores de Bizkaia anteriores a los considerados históricos, según relata Lope García de Salazar en sus ‘Bienandanzas e fortunas’ (1471). Cuentan que el joven de pelo níveo era nieto del rey de Escocia y que su madre debió huir de su país arribando a Mundaka, donde dio a luz. Allá por el siglo IX, cuando el rey Ordoño imponía tributos, los vizcaínos decidieron negarse a pagar e ir a la guerra a las órdenes del Señor Blanco, quien derrotó al ejército leonés en Arrigorriaga, según asegura la fábula, en el año 888.

De leyenda (Bilbao)

Cuándo y reservas:
Sábados (salvo Semana Grande). Hora 20.00 horas (dura 90 minutos). Precio 8 €. Idioma Castellano. Reservas reservas@guiasartea.com. Información 946409980. Whatsapp 680711605. Web www.guiasartea.com.

Relatos sobre accidentes de tren y tranvía sorprenderán a los turistas congregados antes de trasladarse hasta el Puente del Arenal. Allí se escucha el nombre de Francisco de la Vega, el Hombre Pez. Quienes hayan paseado por el municipio cántabro de Liérganes conocerán su historia. Aficionado a la natación, le encantaba dejarlo toda para zambullirse en el río hasta que su madre, desesperada por aquellos devaneos, lo maldijo diciendo: «Así te vuelvas pez». Todo habría quedado en una anécdota de no ser porque con 15 años fue enviado a Bilbao para aprender el oficio de carpintero. Cuentan que una víspera de San Juan se citó para nadar con unos amigos pero desapareció tragado por la corriente de la ría. Cinco años después, en 1679, unos pescadores de Cádiz lo encontraron. Parecía incapaz de hablar hasta que pronunció una palabra: Liérganes.

Plaza Unamuno.
Plaza Unamuno.

A algunos de los asistentes a la visita les sonará en el siguiente punto, El Arenal, la historia de ‘La loca de Arriquibar’. Podrán reconocerla cuando se mencione la canción de Mocedades ‘La llamaban loca’. Surge en ese lugar porque en la calle Esperanza vivieron los Uranga, miembros del grupo musical, que entonaban el drama de Mercedes Lorenzo Sauto, que cada día sin falta se sentaba en un banco de la plaza de Arriquibar. Ataviada con extravagantes sombreros, daba de comer a los pájaros, tejía y lloraba para, según cuentan, incomodar al dueño de un ultramarinos con quien había estado prometida, que la abandonó por otra.

El viaje de Unamuno

Aunque no tiene música, resulta igual de sorprendente la historia que acompaña a la Plaza Nueva. Hace referencia a una fiesta veneciana que, se supone, tuvo lugar en agosto de 1872 con motivo de la visita a Bilbao de Amadeo I de Saboya. El despliegue debió ser extraordinario. «Se taponaron los pórticos y se llenó la plaza de agua para permitir la navegación de tres góndolas. En la Plaza de Unamuno, con el busto del escritor bilbaíno presidiendo el encuentro, el grupo escuchará la controvertida realidad de esta escultura retirada del Salón de Plenos del Ayuntamiento en 1936 al suprimirse los honores concedidos al escritor. «La arrojaron a la ría pero fue recuperada de las aguas y en 1964 terminó en el Museo de Bellas Artes. Después, en 1984, quedó establecida en la Plaza Unamuno. Pero ahí no acaba su turbulento viaje. En 1999 fue robada y arrojada de nuevo al agua donde estuvo siete meses». Antes de rescatarla una vez más del ahogo del tiempo, el consistorio había decidido hacer dos réplicas, una para la plaza y otra para el museo. La cabeza de la ría acabó en el despacho del alcalde.

Son muchas más las historias. Algunas suenan, otras no tanto. Como a nadie le gustan los ‘spoilers’, no sería justo desvelarlas todas. Por eso, para conocer el anecdotario bilbaíno, habrá que apuntarse a estas visitas. Catedral, arcos de La Ribera, iglesia y puente de San Antón, Mercado, calle Ribera y Palacio Yohn culminan el paseo cultural con referencias a la leyenda de Santiago, la del escudo del Athletic, la de Kixmi, la del Paseo de los Caños, la de Begoña y recuerdos a las Machinadas, Zamakoladas y guerras de banderizos. No faltará el morbo gracias a las crónicas de asesinatos y cuentos sobre criaturas aladas. Para finalizar con el recuerdo al bilbaíno Diego María de Gardoqui y Arriquibar, héroe de la independencia de los Estados Unidos, que cuenta con una estatua erigida Filadelfia.

 

Recomendaciones

Con el buen tiempo, la terraza de Marzana 16 queda abarrotada por los asiduos. Las vistas sobre mercado de la Ribera y el Casco Viejo ayudan. Aunque si hace malo tampoco es que sobre el espacio. Este local fundado en 1954 se ha convertido en uno de los esenciales para el Bilbao alternativo, el que busca espontaneidad y carácter. Los clientes se amontonan en la barra de madera para beber y tomar algo de picoteo con toques de modernidad, entre azulejos de antaño y espejos donde se refleja el buen ambiente que amplía sus dominios a toda la zona. (Martzana, 16).

 

IRATXE LÓPEZ

ElCorreo

Foto portada: FOTOS: IGNACIO PÉREZ/ JOSÉ LUIS FRAILE

 

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