Beberse Bilbao

Un recorrido hedonista y vital por las mejores coctelerías de Bilbao.

Está bonita Bilbao. Es quizá el mejor ejemplo de ese Euskadi honesto, cívico y “de verdad”; una ciudad que se niega a rendirse al turista, que sabe ser anfitriona pero que no piensa dejar de ser lo que es: eso se llama identidad y es un lujo cada día menos prolífico.

Este Bilbao bulle gracias a una oferta cultural, vital y gastronómica fascinante: Mina o Nerua como restaurantes creativos, Txakolí o Baita como casas donde miman el producto y Kuma o Kimtxu como alternativas más “fusión”.

Los paseos por la ría, Hockney en el Guggenheim, la bruma frente a la “Mamá” de Bourgeois, tantos puestos de pescado fresco en el Mercado de La Ribera, los conciertos de Bilbaina Jazz Club y la vida en cada rincón de las Siete Calles.

Y cómo se bebe. Más allá de Madrid o Barcelona (a años luz del resto en cuanto a oferta bartender), Bilbao es una de las metrópolis donde más fácil es ser feliz frente a una barra.

Hay variedad, talento, historia y cultura —y lo más importante: una clientela culta y seria. ¿Qué es un bar sin buenos clientes? En Bizkaia viven y beben.

Recuerdo una anécdota: cuando preguntaron a Paul Desmond cómo conseguía el timbre perfecto de su saxo, el genio respondió: “Mire, simplemente quise que sonara como un Dry-Martini”. Así suena Bilbao.

SIR WINSTON CHURCHILL

“En Sir Winston Churchill no vendemos copas, vendemos sonrisas”; Churchill es el faro inmutable frente a tanta tontería hipster y lo hace, para empezar, con el mejor nombre de la historia de los bares: Sir Winston Churchill.

Más de cuarenta años dando buenos tragos y Chesters de piel frente a la plaza Sagrado Corazón de Bilbao; uno de sus grandes cócteles es la Caipiroska de vainilla (una caipirinha adaptada a los nuevos tiempos, con leves toques de vainilla) pero también es buena opción un copa sencilla —una bala de plata, sin ir más lejos; sofás cómodos, luz tenue, algún vinilo de Blue Note y un barman discreto. ¿Qué más se puede pedir?

RESIDENCE CAFÉ

Manu Iturregi es uno de los clásicos del Ensanche y de la Villa y también uno de los grandes nombres de la coctelería en España; lleva al frente del Residence desde 2003 y ya es sin duda uno de los templos del buen beber bilbaíno (y de la escena folk internacional, también.

Pero casi lo mejor —además de la inclusión del Residence en los Best Whisky Bars Of the World en Whisky Magazine y su académico Old Fashioned— es su arenga frente al mundo: “A Most Unusual Bartender, the Man Behind the Moustache”.

Residence Café Bilbao

LA MULA DE MOSCÚ

Seguimos en la zona Guggenheim y colindantes a plaza Moyúa de la mano de un recién llegado: la Mula de Moscú. Detrás andan los chavales de MindShakers (consultoría y formación etílica: “agitadores de mentes”) pero lo que mejor es que, además de beber estupendamente, también se come.

Nos gustan las barras con carta de tapas porque por ahí imaginamos el futuro de la coctelería: picoteo sabrosón –ceviches o nachos con queso ricotta— y tragos universales como la Mula de Guanajuatopomelolimasirope de chile ancho y ginger beer. Bravo.

La Mula de Moscú

SIXTY-ONE

Otro recién llegado que no lo es tanto… Sixty-One es la evolución de aquel Splash & Crash obra de Mariscal (aún quedan obras suyas) y también el bar del Gran Hotel Domine, una de las mejores vistas de la ciudad frente a Puppy, el Guggenheim y en pleno Art District.

Una mesa de mármol inmensa, barmans con chaquetilla y el saber hacer de Aitor, joven bartender de la escuela de Fran Ceacero.

Sé que es un clásico: beber bien en el bar de un hotel, pero es que, ¿qué mejor manera de empezar el día que con un Bloody Mary? Bendito Dean Martin: “lo siento por la gente que no bebe, imagínese levantarse por la mañana y saber que el día ya no puede mejorar”.

Sixty One Bilbao

GIN FIZZ

Este local presume de contar con la maestría de Fran Ceacero, presidente de la Asociación de Barmen de Bizkaia (fundada en 1967), antes en el Café Bernardo y hoy tras la barra del Gin Fizz Cocktail Bar en Lersundi Kalea, en pleno Ensanche.

Coctelería clásica, vermús, sours, tés naturales, infusiones, vinos (¡vinos!), cursos, fizzes y gin tonicscomo nos gustan: ginebra, tónica, hielo y limón.

¿Más? Atelier Bilbao 67 o la terraza del Ercilla; no se acaba nunca Bilbao ni nuestras ganas de beber; y es que aquí pensamos un poco como W. C. Fields, “todo el mundo necesita creer en algo. Yo creo que me tomaré otra copa”.

Gin Fizz

 

Traveler

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